03. Nov 30. Mar. 2023

Primer Ensayo

En Primer ensayo, como en el conjunto de su producción, Omar Rodríguez- Graham reflexiona y busca dar continuidad a ciertos legados de la historia de la pintura. En este proyecto su atención se centra en la pintura de gran escala o mural y, también, en algunas instancias en las que el medio fue empleado para articular, mediante una síntesis con otras disciplinas artísticas, una experiencia totalizante. Ambas cuestiones pueden resonar con el desarrollo del arte moderno en México durante las primeras décadas del siglo XX. No obstante, esta búsqueda de síntesis fue un asunto definicional del arte moderno y, por lo mismo, no fue un asunto exclusivamente local – tal y como se puede comprobar con varios ejemplos provenientes de las vanguardias europeas, como la Bauhaus o De Stijl.

Desde el 2014, Rodríguez-Graham ha desarrollado una serie de trabajos en los que retoma pinturas clásicas de la historia del arte occidental, llevando su iconicidad a una “composición postformalista” – como ha señalado Willy Kautz. Mediante manipulación digital, las figuras presentes en las obras explotan hasta volverse un conjunto de trazos, mismos que no dejan de referirse al legado de la disciplina. En Primer ensayo, esta investigación continua teniendo como base varias obras de la serie dedicada a Cleopatra y Marco Antonio ejecutada por Giovanni Battista Tiepolo en el siglo XVIII.Rodríguez-Graham ha reconfigurado estos referentes para pintar varios lienzos de grandes dimensiones que, a través de su secuencialidad, buscan crear una situación envolvente, que se presta a una especie de experiencia de inmersión. Una situación donde la pintura se vuelve envolvente en términos espaciales puede recordar fácilmente dentro del contexto local a la figura de David Alfaro Siqueiros (quien, también, buscaba dar continuidad en su producción a ciertos referentes clásicos del legado de la pintura occidental) y su intención de activar un tipo de percepción activa y dinámica.

Esta conjunción de referentes históricos en el trabajo de Rodríguez-Graham resuena con lo escrito por Kautz sobre la actualización que la producción del artista efectúa sobre un “nudo de anacronismos.” Primer ensayo reconoce y  reconcilia figuras como Tiepolo con Siqueiros, trazos post-impresionistas con abstracción post pictórica así como una multiplicidad de medios y recursos, desde el óleo, al aerógrafo y la imagen digital.

De esta manera, la experiencia totalizante que busca el conjunto de pinturas no se limita solo a la instalación de carácter envolvente, misma que subraya la plasticidad del medio, sino también a las distintas investigaciones y perspectivas que contienen acerca de los legados de la historia de la disciplina. Más aún, en Primer ensayo, Rodríguez Graham colabora con el coreógrafo Diego Vega y el diseñador Guillermo Vargas para elaborar una pieza de danza, con música compuesta por el mismo artista. Esta propuesta, que involucra sonido, vestuario y movimiento, continúa una reflexión histórica de la pintura en relación a su síntesis con otras disciplinas artísticas así como sobre su carácter experimental dirigido a efectuar un despliegue de nuevos campos pictóricos.

Daniel Garza Usabiaga

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